Actividades para trabajar las funciones ejecutivas en el entorno

Hace unas semanas, en el vídeo que dejo a continuación, contaba en el canal de Youtube de ApoyosRed que estoy realizando intervenciones a domicilio para rehabilitación cognitiva y funcional de una persona que tuvo un ictus hace 9 años.

Su rehabilitación es personalizada, la realizamos dos terapeutas ocupacionales, que hemos diseñado un plan de intervención tras haber observado el funcionamiento en distintas esferas,  y teniendo siempre en cuenta la aportación y demandas de la familia.

Como en todos los casos, no se puede generalizar y cada actividad o propuesta de intervención es específica para cada uno, pero lo que sí hemos podido concluir en los meses que hemos desempeñado este trabajo, es que la normalización y práctica de las habilidades a conseguir son mucho más motivadoras y alcanzables cuando se desempeña en el entorno real y en el contexto comunitario.

Por eso, os dejo distintas ideas de actividad para trabajar las funciones ejecutivas. Algunas son más específicas para incidir en un componente u otro (memoria, atención, secuenciación, categorización, lenguaje …), pero de manera global todas se trabajan en mayor o menor medida.

  1. Trayecto con atención focalizada: Se escoge una zona de la ciudad, preferiblemente conocida y transitada por la persona. Se traza un trayecto en el cuál se debe especificar lugares concretos por los que se va  a pasar u objetos, de forma que a lo largo del recorrido se deba mantener la atención para saber si se han pasado por los sitios indicados, si su orden es correcto, y por lo tanto se ha completado la ruta correctamente.
  2. Contar un cuento/historia: Se solicita a la persona que redacte o cuente de manera verbal una historia que le inspire algo que esté observando en ese momento. Para aumentar o restar complejidad se puede tener en cuenta la solicitud de una temática concreta, una época temporal, el uso de palabras específicas o un mínimo de tiempo.
  3. Reserva de una actividad: Se le da a la persona toda la información de manera que se comprenda bien, a través de su mejor canal de comunicación y con los apoyos que necesite. En dicha información debe quedar recogidos todos los datos que puede necesitar (número de asistentes, localización, precio, fechas disponibles, etc), y con ello unos criterios de elección.
    Por último se le proporcionan distintas opciones para escoger, y debe elegir, y concretar la reserva de manera real.
  4. Creación de secuencias de una actividad en el entorno: Previo a la salida a la comunidad se le indica a la persona qué secuencias debe retener, para después anotar o contar verbalmente, de forma que puede reproducirlas y revivirlas para afianzar el proceso.
    Las secuencias que se le pidan deben ser relacionadas con acontecimientos propios del día a día. Como ejemplo podrían ser: servicio y pago en un restaurante que conozca, cómo comprar unas entradas en Fnac, solicitar una devolución de un cambio de producto, pagar en un parking.
  5. Seguimiento de guía / audio-guía: En un lugar que tenga la opción de ver el espacio con la explicación de un guía o una audio-guía, se plantean unas preguntas previas al entrar, de manera que la persona debe ir localizando la información que se le pide para al final de la visita resolver el cuestionario.
  6. Uso de espacio publico para estimulación cognitiva: Existen muchos programas de ordenador que permiten el trabajo de distintas funciones ejecutivas, algunos incluso ofrecen una medición y seguimiento. La particularidad de esta actividad consiste en acudir a un espacio público dotado de Internet, como puede ser una biblioteca, para realizar la actividad allí. En caso necesario, se trabaja previamente con la persona el acceso a dichos recursos y la planificación del trayecto y manejo.

¡Recordar adaptar las actividades y temática a la personalidad e interés de la persona!

Aunque a veces la propia percepción de esta rehabilitación por parte de la sociedad también pone sus trabas, como explico en el vídeo del siguiente enlace, aún así siempre merece la pena.

Os dejo un enlace a una entrada anterior, en la que hablamos de cómo trabajar la atención.

Imagen: Matthew Henry